martes, 11 de junio de 2013









“Al contacto del amor todo el mundo se vuelve poeta…


Las relaciones entre cine y poesía se inician con una apasionada correspondencia en los primeros tiempos del cinematógrafo…
Hacer poesía es el trance inexplicable que existe entre la realidad y el vasto universo de lo onírico. Es ese espacio imperceptible en donde el cosmos abre sus puertas de par en par; lograr plasmar esos mundos en una imagen de forma tal que esa representación estalle las fibras sensibles de nuestros sentidos es la “Petit morte” del artista,  que en su viaje por alcanzar la iluminación….se traduce por completo en ese ínfimo instante suspendido en el tiempo en el cual él mismo delinea su propio tiempo.
El cine ha dado a luz retazos de exquisito lirismo que sus creadores supieron  transformar en icónicos poemas de culto que hoy destellan las luminarias del más fino arte; Luis Buñuel, Isabel Coixet, Terrence Malick, Lars Von Trier, Akira Kurosawa, Sofia Coppola, Stanley Kubric, Emir Kusturicka, Park-Chan Woo, Agnes Varda,  Eliseo Subiela, Darren Aronovsky…
Los invito a que junto a Nueve Musas nos aventuremos a los pasillos literarios del séptimo arte. Desconozco cuál sea el resultado de semejante viaje, sin embargo de lo que sí estoy convencida es que sin duda será un desafío  fascinante…




viernes, 7 de junio de 2013






…Pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo, "¿Por qué no?".




















El solo hecho de contemplar la bellísima obra de Lord  Frederick Leigthon “Sol ardiente de Junio” basta para perderse en la más exquisita exaltación de los sentidos.
La Venus que duerme y sueña…
Sueña con mundos sin heridas insalvables…de esas que palpitan en la piel pero más duelen en el alma.
Sueña con la victoria definitiva de la igualdad entre los hombres.
 Sueña con un horizonte en dónde las cadenas del pasado ahora son soles que resplandecen y destellan la inconfundible serenidad de haber llegado a ese Edén, en donde no existe el miedo.
Yo no soy feminista. Soy mujer. Y un entrañable calor me abriga cuando el mundo me golpea. Es el calor de las otras mujeres, de aquellas que hicieron de la vida este rincón sensible, luchador, de piel suave y tierno corazón guerrero.
Gracias por compartir estos días conmigo, con mis Musas y con éstas maravillosas heroínas imperecederas. Gracias por leerme...tal vez algún día deje de escribir…sin embargo; todavía queda  tiempo hasta que mis letras me lleven a descubrir  que quizás nunca he escrito nada….
Gracias por ser parte de ese tiempo.

"Flaming June"
Lord Frederick Leighton, 1900








jueves, 6 de junio de 2013

levántate brillante y clara

sobre la tierra…




Una fuerza profunda estalla desde el corazón de Gaia. Su grito retumba hasta en los confines del universo- sabe que ha llegado la hora de resucitar a la diosa madre que dormitaba en los desiertos del olvido- 
La tierra revive y nos invita a experimentar la magia de sentirnos totales en nuestra sagrada esencia; nos llama a transformarnos desde adentro, a brillar con más ímpetu, a volvernos cristalinas antorchas que iluminen los senderos de la nueva era que despunta en los firmamentos del cosmos.
La tierra vive…
Y regresan  sus diosas a reinar en las geografías del éter, en los paisajes del alma, en el divino principio de la fuente; regresan a llevarnos de la mano hacia el sagrado espiral de nuestra resurrección; a mostrarnos los caminos de regreso hacia nuestra pura inocencia; a enseñarnos a tejer desde la misericordia, a sembrar desde el amor puro, a recordarnos como nutrir la “Pachamama” con manos gentiles.
El cuerno de Diana la cazadora resuena amazonas del mundo, resuena y revive la memoria de nuestro origen y despereza el aura femenino de sus hijos; lo hace para restaurar el orden supremo de las cosas, el equilibrio de la evolución; para recobrar la visión íntegra del mundo, para encontrar de nuevo la armonía que perdimos cuando olvidamos  las religiones ancestrales, la simpleza del asombro al descubrirnos envueltos en las vestiduras de la vida que nos acoge amorosamente.
El cuerdo de Diana la cazadora resuena y nos impulsa a la renovación de nuestras células. Nos suplica mesura y conciencia. Nos convoca a despertar-
Ella es Libre, salvaje, sin ataduras. La pasión en su independencia está enfocada a la búsqueda de la riqueza interior. Ella es la mercurial reina de los bosques de la naturaleza humana y no puede reprimirse; si estamos atentos puede ofrecernos la máxima liberación que surge de la unión con el Espíritu: la libertad de nuestro ser.
Tal vez “Diana, diosa de la caza” no sea una de la obras más importantes del pintor caravaggista Orazio Gentileschi pero sin lugar a dudas refleja, con la simpleza de sus trazos, la entrañable lozanía de la nueva mujer que renace de las cenizas del mundo. Del nuevo hombre que abre los ojos a la integración de sus opuestos;  y es con la certeza de esos pasos firmes que la diosa lunar preside semejante renacimiento, es con la firmeza de su titánica anatomía que la diosa sanadora nos recibe entre sus brazos…


"Diana, Goddess of hunt"  Orazio Gentileshi

lunes, 3 de junio de 2013







"Mulier taceat in ecclesia"

(la mujer calle en la iglesia)

















Los hombres quemaron a Juana.
A Juana la virgen, a Juana la doncella de Lorraine,  a  la santa heroína, a Juana de arco…a la niña iluminada que quería cambiar la historia, a la guerrera victoriosamente “hereje” que desafió a una Nación, a la humilde virtuosa que habló con Dios, a la bruja que salvó a Francia, a Juana, simplemente…
La maldita niña francesa olvidada entre los siglos XVI y XVIII y estratégicamente celebrada en el siglo XIX, cuando el pueblo francés se erigía como nación y encontraba en ella, en la épica y el heroísmo de su historia, en lo fantástico de las voces divinas que la acechaban y la impulsaban a liberar a su pueblo, un lugar propicio para crear una identidad común; nació en un pueblecito de la región de Lorena, Domremý el 6 de enero de 1412. Faltaban aun más de veinte años para que terminara la larga y cruenta guerra entre Inglaterra y Francia, cuando la piadosa campesina impulsada por sus voces sagradas, guió a los ejércitos franceses hacia la victoria en Orleans, promoviendo la coronación del Delfín, Carlos VII.
Un año más tarde era capturada en Compiegne por tropas del duque de Borgoña y vendida a los ingleses. Nada hizo su rey por impedirlo.
Fue excomulgada, condenada por hereje y entregada por la santa inquisición a la justicia secular que castigaba esos delitos con la hoguera pública. La sentencia se cumplió un 30 de mayo en la plaza del mercado de Rouen. Más de diez mil personas se agolparon para verla. Llegó vestida ya sin sus famosos atuendos “masculinos” sino con los largos ropajes que reservaba la inquisición a las brujas, con las manos atadas y un capirote en la cabeza que decía: “Hereje, reincidente, renegada, idolatra”.
La multitud la vio rezar de rodillas, besar un crucifijo y comulgar antes que su verdugo encendiera los troncos de la pira y su cuerpo se ahogara entre las llamas.
Los hombres de Dios quemaron a Juana esperando hasta el último momento que el diablo se presentara a salvarla de las flamas.
Los hombres mezquinos y su demagogia quemaron a Juana suspirando aliviados cuando la amenaza de su existencia se volvió en cenizas.
La vestida de varón a cara descubierta, la vestal empecinada, la segura, la altiva, la valerosa amazona virgen, la poseída por una ley divina que no fue la de los hombres…vuelve, con su estandarte de arcángel a cabalgar  por los campos fantasmas de guerras que claman justicia.
Vuelve para ser el grito espectral de esas mujeres que ardieron en los fuegos del silencio, vuelve a reenvidar a la providencia y a sus voces invisibles provenientes del cosmos; del centro mismo de la tierra que siempre ha brillado en los corazones sin mal.
Vuelve con su ropa blanca y su rostro intacto en nombre de miles de almas sin descanso a preguntar porque.
…Vuelve con su inmaculada mirada, inmortalizada por Rossetti, a ser la eterna doncella arrastrada por la pasión de sus ideales…arrastrada por el santo amor de su Dios.

Juana de Arco
Dante Gabriel Rossetti, 1882