jueves, 6 de junio de 2013

levántate brillante y clara

sobre la tierra…




Una fuerza profunda estalla desde el corazón de Gaia. Su grito retumba hasta en los confines del universo- sabe que ha llegado la hora de resucitar a la diosa madre que dormitaba en los desiertos del olvido- 
La tierra revive y nos invita a experimentar la magia de sentirnos totales en nuestra sagrada esencia; nos llama a transformarnos desde adentro, a brillar con más ímpetu, a volvernos cristalinas antorchas que iluminen los senderos de la nueva era que despunta en los firmamentos del cosmos.
La tierra vive…
Y regresan  sus diosas a reinar en las geografías del éter, en los paisajes del alma, en el divino principio de la fuente; regresan a llevarnos de la mano hacia el sagrado espiral de nuestra resurrección; a mostrarnos los caminos de regreso hacia nuestra pura inocencia; a enseñarnos a tejer desde la misericordia, a sembrar desde el amor puro, a recordarnos como nutrir la “Pachamama” con manos gentiles.
El cuerno de Diana la cazadora resuena amazonas del mundo, resuena y revive la memoria de nuestro origen y despereza el aura femenino de sus hijos; lo hace para restaurar el orden supremo de las cosas, el equilibrio de la evolución; para recobrar la visión íntegra del mundo, para encontrar de nuevo la armonía que perdimos cuando olvidamos  las religiones ancestrales, la simpleza del asombro al descubrirnos envueltos en las vestiduras de la vida que nos acoge amorosamente.
El cuerdo de Diana la cazadora resuena y nos impulsa a la renovación de nuestras células. Nos suplica mesura y conciencia. Nos convoca a despertar-
Ella es Libre, salvaje, sin ataduras. La pasión en su independencia está enfocada a la búsqueda de la riqueza interior. Ella es la mercurial reina de los bosques de la naturaleza humana y no puede reprimirse; si estamos atentos puede ofrecernos la máxima liberación que surge de la unión con el Espíritu: la libertad de nuestro ser.
Tal vez “Diana, diosa de la caza” no sea una de la obras más importantes del pintor caravaggista Orazio Gentileschi pero sin lugar a dudas refleja, con la simpleza de sus trazos, la entrañable lozanía de la nueva mujer que renace de las cenizas del mundo. Del nuevo hombre que abre los ojos a la integración de sus opuestos;  y es con la certeza de esos pasos firmes que la diosa lunar preside semejante renacimiento, es con la firmeza de su titánica anatomía que la diosa sanadora nos recibe entre sus brazos…


"Diana, Goddess of hunt"  Orazio Gentileshi