martes, 9 de abril de 2013

Alejandra Pizarnik


Alejandra me mostró los caminos de mi muerte y de mi resurrección.  
Me contó que saberse ángel no era tan sólo un recuerdo. 
Me dijo que era posible exorcizarse y purificar el alma con una lapicera y un papel en blanco. 
Su fantasma me acompañó mientras yo desencriptaba mi soledad de adentro. 
Mis heridas ancestrales. 
Mis a angustias impensadas. 
Su sombra estuvo ahí , mientras su ser se henchía de barcos blancos y yo me tomaba la salvia del cuerpo del poema.
Después ella siguió su rumbo; su última inocencia, que fue existir, la nació vieja siendo niña, con una lúgubre manera de vivir, con una recóndita humorada de vivir…que te arrastró Alejandra, vos lo sabías.
Yo , ahora que mi jaula se ha vuelto pájaro…. tengo que encontrar ese barco que salga de mí…. llevándome…porque ya comprendo la verdad, estalla en mis deseos y en mis desdichas, en mis desequilibrios,  en mis delirios; ya comprendo la verdad, ahora a buscar la vida.
 Nueve Musas los saluda. Feliz Martes para todos. Que el día traiga su afán, sus luces y sus sombras y que el viaje sea bueno, por sobre todas las cosas, bueno...



La última inocencia

Partir
en cuerpo y alma
 partir.
 Partir
deshacerse de las miradas
 piedras opresoras
que duermen en la garganta.
He de partir
no más inercia bajo el sol
no más sangre anonadada
no más formar fila para morir.
He de partir
Pero arremete, ¡viajera!