miércoles, 24 de abril de 2013



Siempre me ha fascinado encontrarme descubriendo a alguna “mujer victoriana” desafiando los cánones establecidos de su época. Es un gusto personal y la gran literatura inglesa jamás me ha desilusionado y sus escritoras mucho menos.
El 28 de Enero de 1813 se publica una obra anónima. La primera comedia romántica en la historia de la novela. Comienza con la que será la frase más famosa de la literatura inglesa: «Es una verdad mundialmente reconocida que un hombre soltero, poseedor de una gran fortuna, necesita una esposa.»
Al momento de la publicación su autora tiene apenas 20 años y toma notas en simples cuadernos.
El nombre de la obra: Orgullo y Prejuicio. Su autora: la maravillosa Jane Austen
La novela describe poco más de un año en la vida de un pequeño grupo de jóvenes en el campo cerca de Londres en el cambio de siglo (del XVIII al XIX), durante el reinado de Jorge III. En el centro de esta sociedad se encuentra la adorable familia Bennet, con sus cinco hijas casaderas, de entre 15 y 23 años (Jane, Elizabeth, Mary, Kitty y Lydia).
La señora Bennet ve al matrimonio como la única esperanza para sus hijas, pues tras la muerte del señor Bennet, las jóvenes quedarán abandonadas a su suerte, cuando el señor Collins (heredero de todo, debido a que la propiedad está vinculada) tome posesión.
El vínculo, especie de fideicomiso, implica que sólo se transmite por  línea masculina, de manera que, al fallecimiento del padre, la madre y las hijas perderán la mayor parte de la fortuna.
La llegada de un “hombre soltero de considerable fortuna” al vecindario emociona a la Señora Bennet ya que espera casar a alguna de sus hijas con él.
El hombre es Charles Bingley y ha alquilado la finca Netherfield, donde planea establecerse temporalmente con sus dos hermanas, la señorita Bingley y la señora Hurst, así como su cuñado, el señor Hurst.
Poco después, Bingley y su grupo, que ahora incluye a su amigo íntimo, Fitzwilliam Darcy, acuden a un baile público en el pueblo de Meryton. Al principio, Darcy suscita admiración debido a su elegante figura y sus ingresos de 10.000 libras al año. No obstante, rápidamente los vecinos lo consideran orgulloso, alguien que los desprecia como socialmente inferiores.
De hecho así lo considera la familia Bennet cuando Elizabeth oye a Darcy declinar la sugerencia de Bingley de que la saque a bailar, pues no la encuentra suficientemente hermosa para merecer su atención. Este comentario la hiere profundamente en su orgullo y de allí en más aprovechará cualquier ocasión para hacer uso de su ingenio, y su ironía, inadmisibles en una joven, para importunar a Darcy.
Elizabeth Bennet es la protagonista de esta historia.
Es la segunda de las cinco hermanas y la más bella de la familia, después de Jane. Tiene 21 años, es inteligente e ingeniosa, divertida, un poco orgullosa y muy prejuiciosa. Se deja llevar siempre por las primeras apariencias, pero con el tiempo deberá darse cuenta de que no siempre la primera impresión es la que define a la persona. Esa trasformación resulta en ser testigo de una proeza literaria exquisita.
De las seis novelas de Jane Austen es quizá 'Orgullo y prejuicio' la que aborda de forma más explícita la crítica feroz a las convenciones sociales y al abismo entre clases. Como otros textos de Jane, la historia gira en torno a las relaciones amorosas, pero es también una extraordinaria reflexión sobre el eterno tema del dinero.
 Una casa cómoda. Ese es el ideal burgués en las postrimerías del siglo XVIII, y también es uno de los problemas que asaltan a las familias que sólo tienen hijas mujeres. Precisamente por eso Elizabeth se convertirá en un personaje especialmente atractivo: sabiendo de su poca ventajosa posición, rechazará sin contemplaciones al rico señor Darcy.
Está  tan decidida a casarse por amor que asume sin dramatismo la amenaza de la soltería. Su energía, su valor, la naturalidad con la que se enfrenta a los pretendientes indeseables o a la lengua afilada de una aristócrata, hacen de ella uno de esos personajes que permanecen en la memoria del lector más allá incluso de la propia novela.
Ninguna de las mujeres de Austen sobrevive el siglo XXI como lo hace la protagonista de 'Orgullo y prejuicio'. Emma es encantadora, pero caprichosa. Elinor Dashwood de 'Sentido y Sensibilidad' promete mucho, pero se acaba revelando tan desesperada por casarse como cualquiera de las muchachas de la época. Fanny, de 'Mansfield Park', no tiene una gran firmeza de carácter. Anne de 'Persuasión' carece de verdadera fuerza, y Catherine, protagonista de 'La abadía de Northanger', resulta ser una adorable manipuladora pero Elizabeth, que bien encaja en el papel de “heroína moderna”, es una mujer adelantada que reflexiona mucho más allá  de los asuntos de su época, manifestando su singular personalidad en frases inolvidables:
 «Cuánto más veo cómo es el mundo, más me desagrada; y todos los días confirmo mi creencia en la incoherencia de los seres humanos, y en la poca confianza que se puede depositar en las apariencias del mérito o de la inteligencia»
…como no fascinarse con la exquisita Señorita Bennet .
Incluso en sus momentos más ciegos, es un personaje inagotable y a pesar de su error al juzgar mal a Wickham y a Darcy, y en su fallo más censurable, el de pegarse tenazmente a esta sentencia hasta que se ve obligada a ver su error, Elizabeth es una mujer de valores excepcionales que supo traer hasta la actualidad un profundo mensaje que viene  removiendo desde hace 200 años no solo el mundo literario, sino  el insondable y prodigioso universo femenino.