lunes, 22 de abril de 2013


Pocas veces un personaje literario tiene el poder suficiente para influir tanto en la literatura como en el cine, dos géneros que, aunque se retroalimentan bastante bien, poseen idiomas distintos.
No es novedad que ambos géneros utilicen algunos matices de la leyenda para dar consistencia psicológica a sus creaciones, pero la diferencia entre los grandes autores y los “embalsamadores narrativos” consiste en que los primeros se valen de la leyenda y los segundos la violentan. Así de simple.
Le Fanu le dio vida a la vampiresa lésbica por excelencia, de la cual se desprenderán una hueste interminable de adorables féminas hematófagas y lo hizo consistentemente al atenerse de manera imperceptible a las leyendas vampíricas de las más antiguas leyendas populares.
Carmilla es, sin duda alguna, el cuento de vampiros más logrado, me atrevo a afirmar, de todas las épocas, que da cuenta de su agudeza a la hora de encarar el tema de la sexualidad femenina y el lesbianismo, elección que su vampiresa se ha encargado de sostener con orgullo a través del tiempo…
Hoy se ha convertido en un clásico imprescindible, más allá de que gustemos o no del género gótico.
Al releerlo, recupero la sensación de estar frente a esas piezas maestras que revolucionan por dentro; me vuelvo a fascinar por la sensibilidad de su creador, por la fina elegancia de los diálogos entre las dos protagonistas, por el profundo atino de plasmar en frases inolvidables, un sentimiento, que más allá del oscuro escenario y de su sombría emisaria, no deja de ser una declaración de amor que es eterna.
Por ser la mujer victoriana que desafiando los cánones, no solamente literarios sino sociales de su época, pudo abiertamente manifestar su naturaleza femenina y con ella sus inclinaciones sin ningún tipo de tapujos, Carmila es un personaje femenino de la Literatura Universal que debe vivir para siempre en la memoria.



Les dejo un link para que disfruten de su lectura, no se lo pierdan.